¿Ha observado estos síntomas en la silicona? Superficie pulverulenta, grietas inesperadas o contracción excesiva. No son defectos aleatorios, sino señales de que algo necesita corregirse. Vamos a descubrir la causa y buscar soluciones prácticas.

1. Ese polvo blanco parecido a la tiza

El polvo que ve no suele ser silicona descompuesta, sino el resultado de una reacción no deseada.

2. Cuando el sellador se agrieta

La finalidad de la silicona es estirarse y comprimirse. Si se agrieta, indica que está sometida a una tensión que no puede soportar.

3. Contracción importante

Todos los selladores se contraen ligeramente al pasar de líquido a sólido durante el curado; es una cuestión física. Pero si la contracción es tan grande que la superficie se hunde, existe un defecto.

La guía del profesional: cómo evitar problemas

¿Quiere evitar estos problemas? Esta es una lista práctica de comprobación:

  1. Utilice el producto adecuado: Sobre piedra y metal, utilice silicona de curado neutro. Para juntas que vayan a moverse mucho, elija un sellador de altas prestaciones con una elevada capacidad de movimiento, por ejemplo ±50%.

  2. La preparación lo es todo: Antes incluso de coger la pistola, limpie la superficie con alcohol isopropílico o acetona. Sin polvo, grasa ni humedad.

  3. El fondo de junta es su mejor aliado: En cualquier junta de más de 5mm de profundidad, coloque un fondo de junta. Es la clave para evitar la adhesión a tres caras y las grietas que esta provoca.

  4. Vigile el tiempo: No lo aplique con heladas ni en condiciones muy secas. El sellador necesita condiciones adecuadas para curar correctamente.

  5. Se obtiene lo que se paga: No ahorre en exceso. Ese sellador de olor fuerte, sin marca y con un envase poco fiable le costará más en reparaciones posteriores. Un buen sellador tiene poco olor, una consistencia uniforme y dura años.